Acérquese Más Cada Día

CARTA DE LIDERAZGO – OCTUBRE 09

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”(Juan 15:5)

Estamos viviendo un tiempo en el que nos urge entender que la meta del creyente es ser alguien completamente convencido que es Dios quien nos sostiene y que es Dios quien nos ama. Al vivir así tendremos otra perspectiva y un cuadro mas grande de la realidad que no hay nada imposible para con Dios, cuando nos metemos en su presencia.

Permanecer en Jesús no es algo que se produce automáticamente en los creyentes, sino que es una manera de vivir que implica disciplina y esfuerzo. Intimidad con tu Rey tiene un precio muy alto, y se requiere que cada uno se lance sus pies continuamente.

Tenemos que someternos deliberadamente a nuestra unión con Jesús y a darle el primer lugar en lo que respecta a nuestra atención. Si queremos crecer espiritualmente, si queremos andar en el poder y en la comunión con el Señor, tendremos que dedicar el tiempo que sea necesario para conocerlo.

Eso no es algo que podemos hacer por un tiempo y luego nos olvidamos de ello, sino que debemos hacerlo todos los días. No es por obligación, sino por amor.  Antes de casarnos, Tiffany y yo, quisimos estar juntos, aunque tuvimos que hacer unos ajustes a otras actividades y aun decir, “no” a algunas personas para poder estar juntos.

Ahora que ya tenemos tantos años casados, todo el sacrificio y esfuerzo que habíamos hecho, tiene la recompensa de un sólido y placentero matrimonio.  La intimidad tiene un precio de inversión diario. Como en el matrimonio, con Dios, cuando dejamos de acercarnos más a Cristo Jesús, empezamos a ser llevados por la corriente.

Aquí en este mundo natural usted está rodeado por la impiedad. Vive en un cuerpo que es totalmente natural. A menos que intencionalmente contrarreste eso con oración diaria y tiempo en la Palabra, su cuerpo y su mente simplemente cederán a las presiones de su alrededor y se irán con el sistema del mundo.

Ahora mismo, tome la decisión de concentrar su atención en el Señor y de empaparse de su Palabra. Cada día que tienes de vida aprovecha conocerlo más íntimamente, porque llegará el día cuando esteráis cara a cara con tu Rey. Permanezca hoy en Él.


Crece profundo para Correr fuerte,
Dr. Andrés y Tiffany Bucksot
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