El Liderazgo y la Intercesión XI

Podemos ponernos en la brecha por otros y sabemos que nos oye cuando le pedimos conforme a Su voluntad.
3 Nov 2018

El Liderazgo y la Intercesión XI

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Noviembre 2018

La parte más poderosa de nuestro pacto con Él es el acceso que tenemos directo al trono de gracia. Podemos pedir por sabiduría y nos la dará en abundancia. Podemos ponernos en la brecha por otros y sabemos que nos oye cuando le pedimos conforme a Su voluntad.

Desafortunadamente, hay líderes espirituales que son más conocidos por sus actividades naturales que por su actividad en oración e intercesión. Oramos muy poco y obramos demasiado. Pablo, el Apóstol, tenía esa preocupación al final de su carta a la iglesia de Éfeso.

Efesios 6:10-12 “Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza. Re-vístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes (gobernantes) de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes”.

Vamos a entender que nuestro enemigo o contrario real y verdadero no es la gente que nos molesta, ni la gente que tiene algo en contra de notros. El conflicto principal es qué hay regiones y legiones espirituales que quieren arruinar nuestra vida y a su vez arruinar los planes que Dios para nosotros.

Nuestra batalla real es una guerra espiritual en los lugares no vistos. Nuestras luchas se encuentran en las regiones espirituales donde se mueven las fuerzas de la oscuridad y las mentiras principales del maligno. Es en esa realidad donde nosotros tenemos que interceder y poner el enfoque en ganar y batallar por fe.

Ganaremos guerras espirituales con tácticas espirituales y no con fuerzas naturales. Siempre habrá guerras espirituales, igual como siempre habrá guerras naturales, pero las verdaderas victorias las vamos a ganar con oraciones que van de acuerdo con la palabra y las promesas de Dios y no con nuestras fuerzas.

Es por ese motivo que Pablo el Apóstol nos habla de ponernos la armadura de Dios para que cuando el día malo venga, podamos pararnos firmes en las circunstancias y siempre ser más que vencedores y ayudar a otros vencer igual.

Intimidad e Integridad,
Dr. Andrew y Tiffany Bucksot