Las Culturas Comunes y Corregibles VII

Lo que es tóxico puede matar alguien sano

El mes anterior estuvimos hablando un poco de la cultura tóxica. En ese mes vamos a seguir hablando de lo mismo. Si recuerdas bien, la cultura tóxica tiene su base en no confiar en nadie y sospechar que alguien más quiere toda la gloria para sí y que cada uno está buscando lo suyo y lo mejor para los demás.

Es una cultura común y también una cultura peligrosa. Muchos matrimonios, amistades, negocios, ministerios y organizaciones de todo tipo tienen que enfrentar la cultura tóxica entre ellos. Es como uno de los pasos que cada grupo de gente tiene que enfrentar, por cuestión de las inseguridades humanas que existen.

“Y se suscitó una discusión entre ellos, sobre quién de ellos sería el mayor. Entonces Jesús, sabiendo lo que pensaban en sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado, y les dijo: El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es grande”. Lucas 9:46-48

Aún entre los más cercanos a Jesús había esa clase de cultura tóxica. Es muy humano y muy importante tener el entendimiento de como vencerlo. La clave en como vencer la cultura tóxica es portarse como un niño para con los demás, es decir que no se ofendan, no entren en competencias, ni en pensamientos no sanos.

Esa clase de cultura está basada en las puras inseguridades personales de los líderes presentes, y por lo regular si estos líderes no cambian su perspectiva y meta o motivo de corazón, la organización o grupo va morir y desaparecer entre ellos porque esa mentalidad destruye a los demás en lugar de levantarlos.

Si Jesucristo lo enfrentó con sus discípulos, creo que todos los demás también lo van a enfrentar. No es algo agradable, pero si es algo necesario para vencer. Cuando hay competencias para ver quién es el favorito, nadie quiere tomar el riesgo crecer.

Esa cultura tóxica mata el potencial de todos los líderes, porque nadie quiere tomar la iniciativa de romper con el muro que los detiene. Solamente el líder principal tiene el poder para romper con la cultura tóxica. Es su responsabilidad ser el pacificador entre todos. En Mateo 5:9, Jesucristo nos enseña que los pacificadores serán conocidos como hijos de Dios.

Intimidad e integridad,
Dr. Andrew y Tiffany Bucksot 
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